
Más de un millón de euros ha costado la iluminación y el equipo de sonido que exhibió ante varios miles de sus seguidores, unos elegidos que entraron en la discoteca Privilege en un hilillo constante desde la parada de autobuses hasta el templo de la música. Hubo que permanecer hasta las dos para que la sala, caldeada de sobras, pudiera comenzar a disfrutarle.
Se tapó la piscina para hacer sitio a su público y, a los pocos minutos, desde la pared posterior se empezaron a bombear potentes chorros de luz hacia la audiencia atenuados por una leve cortina oscura. Los chorros cayeron sobre la gente varios minutos, hasta que descendieron a plomo sobre el mismo escenario para estampar la silueta de Tiësto sobre la tela. Allí estaba, para jolgorio general, a los mandos de una maquinaria capaz de agitar tanto el aire de la sala que la temperatura refrescó algún grado.
Mientras el público se recolocaba delante del maestro del trance, él se organizaba para la batalla con una larga serie de repiqueteos, anunciando una sesión en la que se atendió algún anticipo de su próximo trabajo individual. El discjockey y productor ha remezclado el tema ´I´m not alone´, de Calvin Harris, que arrancó las voces a coro del numeroso público inglés, donde a Tiësto se le tiene por poco menos que un dios descendido entre los hombres.
Entre su colección de retales, Tiësto utilizó algo del ´By the Way´ de los Red Hot Chili Peppers, en una sesión que fue más melódica que otros veranos, menos ´cacharrero´. El maestro de la mezcla se esforzó en crear ritmos y el público le contestó poniéndoles los coros allá donde la masa lo consideraba conveniente, con una extraordinaria y rápida coordinación.
Como siempre en Privilege, estampas de lo más variado. Un sesentón local, adornado con un boli de un fabricante japonés de automóviles, intentaba convencer a un trío de jóvenes extranjeros de que la música electrónica podía ser variada: «Mira, hay cambios de ritmo todo el tiempo», les gritaba antes de ser ametrallado por un muro de luz, vomitada desde la pared de Tiësto. Haces de LED llenaron el escenario para convertirla en una pantalla bombardeada de animaciones. Con sus juguetes, el dj holandés dio el martes la enésima vuelta de tuerca a la escena ibicenca.


